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Volve a Escuchar


El 15 de setiembre es una fecha muy especial para todos los costarricenses, en mi caso, como audiólogo, es aún más señalado porque se conmemora el aniversario de la realización del primer implante coclear (un implante que se realiza en el oído) y que ha permitido escuchar a muchas personas nuevamente. Una historia de la que afortunadamente he sido parte como espectador y protagonista también.


Tal vez, para quienes oímos bien, escuchar es algo automático, un regalo del creador, natural, que ocurre sin darnos cuenta, pero para muchas personas en Costa Rica y el mundo, volver a oír es recuperar la libertad y la independencia, una oportunidad de mejorar su calidad de vida.


La historia comienza con una niña de siete años que había quedado sorda por una meningitis cuando tenía dos años, tenía poco lenguaje y su ventana de oportunidad para volver a escuchar se cerraba cada día.

Yo quería ser realista con los padres y me reuní con ellos para presentarles el panorama de manera concreta, no crear falsas expectativas. Después de mi exposición sobre los posibles escenarios, pros y contras del procedimiento y demás, el papá me dijo: Mi hija me pidió que quería oír las olas del mar y el trino de los pájaros, si eso se puede conseguir, yo como padre me daré por servido, además estamos conscientes que nuestra hija está abriendo el camino para que muchos otros costarricenses se beneficien.

El 15 de setiembre del 2002 ser realizó la cirugía, a partir de ese momento la Caja Costarricense de Seguro Social siguió realizando el procedimiento y muchos costarricenses se beneficiaron.


La niña ahora no solo oye las olas del mar y el trinar de los pájaros, sino que también las voces de sus seres queridos, de sus profesores y los sonidos de su entorno. Todas las expectativas fueron superadas afortunadamente.

Ese mismo año, pudimos activar otro implante coclear, un joven de unos treinta años que había quedado sordo progresivamente, ya hacía varios años que ningún audífono le funcionaba y no podía escuchar la voz de su esposa, ni la de sus seres queridos, la voz de nadie.


En la cita de control posterior a la activación del dispositivo, volvió y le pregunté cómo le había ido, contestó: soy muy feliz, ahora puedo conversar con mi esposa en la habitación, con la luz apagada, oír música con ella.

Esa historias me conmueven, compartir el optimismo y la esperanza, me entusiasma, sentir que mi trabajo ha resultado útil a los demás, historias de libertad, de independencia, de valorar las cosas que consideramos normales y cotidianas, pero que no todos tienen la suerte de disfrutar, historias para reflexionar y valorar lo importante de la vida, que muchas veces ni notamos.

Nota de Humanos de Costa Rica: Nos encanta compartir historias de personas que haciendo todos los días cosas labores extraordinarias en beneficio de otros y qué, compartiendo su historia, pueden inspirar, motivar y hacernos iniciar el día de forma más optimista.


Si al leer esta historia se inspiró, motivó o reflexionó, compártala por favor con sus amigos y familiares, esparzámos buenas vibras, viralicémos optimismo.

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