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Soy Fiorella


Fiorella es tripulante de cabina (aeromoza). Ese siempre fue su sueño desde niña. Según sus propias palabras "amo estar con mi familia, ir a la playa, viajar, conocer lugares y culturas diferentes. Se podría decir que es lo que mas me gusta, además de los perros." Tiene dos: Roco y Pantufla.


Es una de los miles de costarricenses profesionales y trabajadores del sector turismo que con la pandemia se quedaron en pausa.


Fio llegó a la familia del restaurante Chubascos importada de Moravia. "Nos ha dado unas salvadas tremendas cuando no sabemos cómo acomodar las rutas." Es, como Jacqui, una de las nueras de doña Lucía, una de las propietarias.


El restaurante y su gente se han vuelto parte de su familia. Colaborar llevando pedidos a las casas de Heredia, Tibás, Santa Ana, Alajuela, Moravia, como lo ha hecho tantas veces, siente que es una forma de demostrar que "en esto estamos todos juntos y como familia nos ayudamos a salir adelante. "

Varias veces ha estado colaborando en la cocina mientras se alistan los pedidos. Se ha encargado de las tortillas y de hacer los paquetitos en hoja de plátano. También ha colaborado con los empaques. Dice que ha aprendido y la idea de la cocina tradicional le encanta.

Fiorella es felíz ayudando y aportando ideas. Le encanta ver la cara de la clientela cuando le lleva lo que ha pedido y la sorpresa con los detalles del banco con el mantel , la hortensia y el mensajito.

Quienes se han integrado a colaborar con esta nueva aventura de bajar desde la montaña comida para Heredia, Alajuela y San José, tienen tras de sí historias de vida tan distintas como interesantes, Fio es una de ellas. El monto que se adiciona a cada pedido de comida por el costo del transporte va íntegro a los repartidores y repartidoras del restaurante.


No duda en reconocer que en estos días duros el trabajo como repartidora de comida le ha ayudado económicamente, mientras se resuelve la incertidumbre con su empleo como tripulante.

Con cada compra los clientes no solo están ayudando a un negocio que ya tiene más de 35 años de existir, sino está ayudando a que muchas familias puedan sobrellevar con alivio la difícil situación que enfrentamos, no solo como país, sino como comunidad internacional.


Cada vez que veamos a una muchacha, un muchacho, cualquier persona repartiendo en nuestras comunidades, urbanizaciones, condominios, comida a domicilio, en bici, en carro o en moto, preguntémonos quién es esa persona y por qué hace lo que hace. Su testimonio de vida nos puede alimentar la esperanza. Siempre hay una posibilidad de salir adelante. Fio es ejemplo de ello.



Nota de Humanos de Costa Rica: Humanos de Costa Rica es una iniciativa sin fines de lucro y 100% financiada por nosotros mismos, nuestro objetivo es esparcir buenas vibras y viralizar optimismo.


No promocionamos empresas, negocios ni marcas, tampoco incluímos links directos a perfiles personales ni comerciales.


El restaurante que mencionamos en esta historia y otras que hemos publicado no nos buscó para hacerlo. Una de las grandes satisfacciones que nos ha dado esta iniciativa es que sin pensarlo nos hemos convertido en "descubridores de talento", de personas con historias maravillosas, pensamos que absolutamente todos tenemos algo que compartir que puede inspirar y motivar a otros.


Al leer las historias que este restaurante ha publicado de sus colaboradores los buscamos para pedir permiso de compartirlas. Non nos han ofrecido, ni les hemos pedido, un casado ni un gallo de papá (aunque al ver la fotos se nos hace la boca agua).


Publicamos sus historias, ligeramente editadas, porque pensamos que tienen lecciones muy poderosas: empatía, el poder de la familia, la capacidad de adaptarse y recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando un futuro, la creatividad, el buen trato, la cordialidad y el valor de una atención personalizada.


Celebramos estas historias y las compartimos porque sabemos que reflejan la resiliencia que muchos otros profesionales independientes, emprendedores, empresas establecidas y colaboradores están demostrando día a día en estos momentos.


Sabemos también que pueden ser inspiración y motivación para muchas otras personas y, como bien dicen ellos, cada vez que veamos a una muchacha, un muchacho o cualquier persona haciendo cualquier trabajo preguntémonos quién es esa persona y por qué hace lo que hace. Su testimonio de vida nos puede alimentar la esperanza.


Apoyemos a quienes nos ofrecen productos y servicios.


Una pandemia nos puede doblegar, incluso al punto de ponernos de rodillas, pero ciertamente no nos definirá, saldremos de esto, siempre hay una posibilidad de salir adelante.


Si esta historia lo ha motivado, inspirado o le ha generado una sonrisa le agradecemos de todo corazón compartirla con sus familiares y amigos, alegrémosle el día a otras personas. Esparzamos buenas vibras, viralicemos optimismo.

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