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Soy el Árbol de Arco Iris, ¡Ayúdenme!


Hola, no soy humano, pero si soy de Costa Rica. Nací y crecí en Residencial Cariari en Heredia, y esta es mi historia.

Como ustedes, nací de una semillita. Poco a poco mi tronco fue creciendo, se extendió con pequeñas ramitas que se transformaron en grandes ramas que suben hacia el cielo, otras más pequeñas salieron de ellas con lindas hojas verdes que visten todo mi cuerpo.

Hoy tengo más de 30 años y mido más de 10 metros de altura. Durante estos años los pastos verdes y otros árboles a mi alrededor han dado paso a lindas casas y condominios donde vive gente muy especial y amable.

He visto formarse a muchas familias por aquí, sus hijos nacer, crecer y pasar bajo mi sombra, caminando, corriendo, en bicicleta y en patineta. También veo pasar a las personas mayores haciendo ejercicio, especialmente temprano en las mañanas, al final de la tarde y los fines de semana.


Soy un eucalipto que algunos llaman “arco iris” ya que mi tronco tiene diferentes tonos de verde, amarillo, café, rosado y morado. Miles de aves se han posado en mis ramas, entre ellas muchísimos pericos que siempre llegan en bandadas, son bastante animados por cierto, pero por alguna razón su sonido genera tranquilidad y anuncia la salida del sol que me va calentando y la llegada de la noche que me da frescura. También en mis ramas reposan loras grandes que hacen de ellas su casa.

En todo este tiempo he conocido a cientos perros, pequeños, medianos y grandes de todas las razas y colores. Sus dueños los pasean, pero a veces pienso que son ellos los que pasean a sus dueños. Siempre se me acercan, se toman un tiempo para estar conmigo, me riegan un poquito y continúan su paseo.

He sido feliz todos estos años, pero este lunes todo cambió. Muy temprano unos hombres llegaron a mi alrededor, pusieron unos conos anaranjados y…. pero mejor dejo que sepan lo que pasó leyendo la carta que doña Karla, una vecina que me quiere mucho me admira y ahora me defiende, me escribió:

“Todos los días te veía, todos los días te sonreía y te saludaba, tus colores eran esperanza desde hace tantos años y aún más en los meses recientes.

Ayer salí a trabajar y al regresar te habían cortado, te habían mutilado y tus hermosas ramas habían sido traídas a tierra y vueltas a cortar como si fueras mala hierba… No entendía que pasaba. Cientos de pájaros, sobretodo pericos gritaban a tu alrededor, consternados porque el hogar que les brindabas había sido destruido en un acto atroz que solo lo puedo llamar asesinato.

Me bajé del carro y me senté en la acera a llorar, estaba enojada, estaba triste. Sentada en la acera conocí a una extranjera que me contaba como eras su único amigo y veía a cientos de personas que pasaban frente a vos a tomarte fotografías porque tu belleza es, era… inimaginable. Sus dos perros estaban de luto y no se querían levantar de la calle en señal de protesta.

Escuché a otros vecinos decir que mañana te cortarían completamente, así que pensé, es hora de actuar, utilizar las herramientas que tenemos a nuestra disposición y los contactos que la vida me ha dado para tratar de detener esto.


Escribí en tu nombre, llamé, posteé esperando lograr una reacción de alguien, una sola persona que se mantuviera de pie a mi lado para tratar, solo tratar de detener tu pena de muerte, tu crimen: “no ser una especie endémica”, tenía ganas de vomitar.

Logré comunicarme con una Regidora de nuestra Municipalidad y a través de la oficina de Gestión Ambiental lograron hablar con la Municipalidad de Heredia y hoy en la mañana, por lo menos por hoy te dejaron en paz.

No sé si los esfuerzos que hicimos fueron suficientes, no sé si mañana volverán los asesinos a llevarse lo que dejaron de tu cuerpo desnudo, ¡pero hoy estás acá! Así que me seco las lágrimas y sonrío nuevamente a tu lado amigo mío.

Hoy sigues entre nosotros reinando y resguardando la entrada de nuestro barrio como lo has hecho por más de 30 años.

Yo te conozco, desde que eras rama con unas hojitas, conozco tus fortalezas y si te dejan en paz volverás a renacer, volverás a florear y volverán a tus ramas cientos de pájaros como lo han hecho todos estos años.

Sos grande, sos fuerte, sos auténtico, sos valiente y mientras tenga aire en los pulmones te defenderé amigo mío. Por favor ayúdennos a protegerlo ¡porque él árbol del arcoíris volverá!”

No sé qué significa “no ser una especia endémica”, pero sí sé que aquí nací, aquí crecí, esta ha sido mi tierra, he sido el hogar de miles de aves, la sombra de muchas personas, mis ramas están lejos de los cables negros que pasan al frente y nunca le he hecho daño a nadie.


Soy la razón por la cual muchas personas tienen un mejor día luego de admirarme y tomarme fotografías, entonces ¿porqué me hacen esto? La Municipalidad de Heredia dice que a un solo vecino le molestaba… por eso me lo hicieron.


Yo, el Árbol de Arco Iris, solo pido una segunda oportunidad…


PD: La Municipalidad de Heredia es mi dueña, sin embargo la Municipalidad de Belén a través de la Oficina de Gestión Ambiental y una Regidora me están ayudando, si me quiere apoyar comuníquese con ellos pidiendo que no me arranquen de mi tierra, su teléfono es 2587-0000. Comparta esta historia por favor para crear conciencia.


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