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¡Solo Diga la Verdad!


Así nos decía mami cuando acudíamos a ella en busca de consejo porque no sabíamos cómo salir de algún enredo. ¡Solo diga la verdad! y vera que todo se soluciona. Ese es solo un ejemplo de los miles de buenos consejos que nos dio a través de su vida.


Siempre de niña pensaba que cualquier director de cine podría hacer la mejor película de su vida si narraba la historia de nuestra familia. ¡Tan feliz fue mi niñez! Por supuesto que ahora me siento orgullosa y bendecida por haber tenido unos padres de esa categoría.


“Uxiña”, mi madre, nació en una pequeña aldea en Galicia. Vivió con mi abuela por dos años en España hasta que se vino en barco a Costa Rica para encontrarse con mi abuelo.

Desde entonces solo viajaba a España de vacaciones. Hizo su primaria y secundaria en el colegio de Sion y a los 18 años, en uno de sus viajes a Galicia, conoció a mi padre del que se enamoró perdidamente y 2 años después de casaron. Al año nací yo, y luego mis tres hermanos menores, Lorena, Antonio, y Alejandra.


Mami era la persona más positiva que he conocido. Siempre tenía una solución para todo, y es que en realidad era una artista. Excelente costurera, (ahora le llamarían modista). Hizo nuestros vestidos de primera comunión, de novias, de graduación, y cualquier modelito que quisiéramos ella lo hacía con una facilidad que deslumbraba.

También hacía unos pasteles de filigrana que ya casi nadie los hace. Todas las manualidades que veía por ahí, ella las dominaba: macramé, croché, cerámica, pintura en vidrio, etc.


Mami no se rendía nunca. A los 40 años empezó a trabajar como profesora de Educación para el Hogar en el colegio Calasanz. Luego entró a la universidad y a sus 50 años se graduó.

Algo muy gracioso que sucedió estando en la UCR es que nos tocó ser compañeras en un curso de la Facultad de Educación. El profesor pasó lista el primer día y no podía creer que Elvira Álvarez y Elvira Bastida, madre e hija, estuvieran en la misma clase. Por supuesto que me aproveché de sus dotes de lectora y de su inteligencia para pasar el curso sin problemas.


Además de sus cualidades artísticas, mami era una gran deportista. Le encantaba jugar tenis y pasaba todos los fines de semana jugando con sus amigas o con nosotros.

Se me olvidaba mencionar que ella y papi pertenecieron a un grupo de baile español con el que hicieron varias presentaciones en el Teatro Nacional. Mi hermana Lorena y yo los veíamos bailar “La Muñeira” y “La Jota” escondidas detrás de los telones. Eso fue una experiencia inolvidable.

La última faceta de su vida la cerró con broche de oro siendo la abuela más amorosa y dedicada a sus 8 nietos. “Mima” como le decían tenía una energía envidiable y por supuesto siempre estaba dispuesta a jugar y a cuidarlos cada vez que necesitáramos. A sus nietos les decoró el cuarto, les hizo ropa para que se vistieran iguales y por supuesto les diseñó los más originales disfraces para cualquier actividad. Todo lo que necesitáramos, mami tenía la solución.


Dios tenía otro plan para ella y muy joven, de 67 años, le dio Alzheimer. La perdimos física y mentalmente, pero sus enseñanzas y su ejemplo de vida siempre viven en nosotros.


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