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Ser Auténtico


En el año 2007 no sabía que hacer con mi vida, acababa de dejar un camino que creía que era al que estaba llamado y me fui prácticamente a esconder a las montañas entre Puriscal y Parrita. En ese momento con 21 años me estaba enfrentando a la primera de mis crisis vocacionales.


Entre caminos de lastre, ríos, montañas, pueblos casi olvidados y lluvias torrenciales, un proceso de auto-descubrimiento se fue gestando en mi corazón. En medio de rutas que nunca creí llegar a conocer pude encontrar lo que creía perdido y comencé a soñar nuevamente con llegar a desarrollarme profesionalmente.

Mientras compartía con jóvenes de una comunidad perteneciente a la La Gloria de Puriscal, me di cuenta que lo mío era la educación, el desarrollo humano, y que mi propia historia de auto-descubrimiento vocacional podría ser de provecho… comencé a soñar con estudiar y convertirme en Orientador.

Hice el examen con la vista siempre en un lugar: la Universidad de Costa Rica. Cuando recibí el resultado de mi prueba de admisión mi nota me daba un margen para elegir entre varias carreras… pero no dudé cuando elegí la carrera de Ciencias de la Educación con énfasis en Orientación.

En esa mañana de marzo de 2008 caminé por primera vez por los pasillos y aulas de la UCR… y creía que todo estaba ya solucionado. Tenía en planes terminar el bachillerato en 4 años, más un año y un poco más para la licenciatura. Pero los caminos divinos y la naturaleza humana en ocasiones nos juegan bromas que al inicio no se comprenden.

En el 2011, cursando mi cuarto año de Orientación y en medio de mi Practica Profesional viví nuevamente una crisis vocacional. Se alojó en mi mente la idea de que no lograría ser un buen Orientador. Recuerdo que a veces salía de clases y no sabía qué hacía allí, creía que me estaba fallando incluso a mí mismo.

En un arrebato (propio de mi personalidad impulsiva) me decidí a probar suerte en otro ámbito: el teatro. Hice audición y logré entrar en el 2012 al Taller Nacional de Teatro… y me di cuenta de que el teatro hizo que se reafirmara mi vocación hacia la orientación.

Entre ensayos, textos, dramaturgia, trabajo en equipo, montajes, utilería, vestuario, maquillaje… cada vez que permitía que mi cuerpo diera vida a un personaje descubría que todo se resumía en mi búsqueda de encontrarme a mí mismo.

En el año 2013 mientras estaba cubierto de arcilla para la última función de mi obra de graduación, me di cuenta que todo lo que había vivido en esos dos largos, cansados y satisfactorios años me habían conducido para que mi corazón comprendiera que se necesitaba que fuera actor, pero también recreacionista, también artista y escritor, animador y orientador… en fin que estaba destinado a ser cada vez más YO.

Y aunque fue hasta el año 2017 en que logré recibir mi título de Bachillerato en Ciencias de la Educación con énfasis en Orientación… sabía que desde mucho antes yo ya era un Orientador.

Pero que todo el camino recorrido, trabajando en teatro, en organizaciones sociales y de Derechos Humanos, en recreación, animando fiestas, pintando caritas, siendo promotor y formador en Pastoral Juvenil, amigo, hijo, hermano, tío, nieto, sobrino…

Ahora con 34 años estoy descubriendo la maravilla que es ser Orientador dentro de una escuela… cumplí un sueño… pero descubrí también que Dios siempre quiso que fuera Auténtico


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