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Reflexiones de un Viejo


Me gusta observar las estrellas y el firmamento, soy aficionadillo a la astronomía porque me hace comprender mejor el mundo en el que vivimos y me ayuda a valorar las cosas en su justa medida.


Y sin entrar en como los astros influyen en nuestro carácter, que para eso están los astrólogos es mas evidente que afectan a nuestra biología, ritmos circadianos, menstruales, cosechas, climatología…creo que vivimos un poco al margen de la bóveda celeste. Ver estrellas, no siempre es factible, puesto que se realiza por la noche que es cuando usualmente se descansa y ademas necesitamos noches claras y algo de tiempo.


En una ocasión se me ocurrió buscar la galaxia de Andromeda, que es el único objeto extragaláctico que casi se puede ver a simple vista y mas fácilmente con ayuda de unos prismáticos. La verdad es que cuando la localicé y mas rápido de es de lo que esperaba, al ver esa nebulosidad, sentí cierto estremecimiento pensando en las cifras que ya conocía. Estaba contemplando un billón de estrellas.


Dicha galaxia es similar a la nuestra, aunque algo mayor y se calcula que alberga un billón de estrellas. En el universo conocido existen a su vez billones de galaxias y para terminar de complicar la situación, algunos cosmólogos plantean la existencia de mas de un universo.


Con los prismáticos y en aquella noche estrellada me quedé un poco absorto y lo prime-ro que pensé, es en lo terriblemente insignificantes que somos. Rápidamente me vino a la cabeza, cuando me descubro a mi mismo con el ceño fruncido dandole vueltas a cualquier nimiedad ó algo que ni siquiera es un problema y que no tiene trascendencia y pienso en eso y en lo que realmente es importante. Siempre llego a la misma conclusión (y veo que no soy el único en nuestro entorno) lo primero que realmente importa es la familia.


Soy una persona ordenada y es posible que en familia sea mas autoritario de lo que se estila en la actualidad, pero cuando uno es firme en sus convicciones no suele dar su brazo a torcer, máxime cuando no hay disensión en el matrimonio respecto a la educación de los hijos. Y lejos de separar estoy convencido de que siendo así se fortalece los lazos de union de la familia.


Me divierte buscar similitudes entre al vida cotidiana y los astros, aunque a veces estos parecidos solo los vea yo. Los hijos me recuerdan un poco a los planetas, porque en cierto modo andan errantes (esto es lo que significa planeta en griego) mientras no se estabilizan y a algunos les cuesta lo suyo.


Cuando nuestro hijo mayor se marcho de casa a los 18 años para continuar con los estudios, durante unos cuantos días tuve sentimientos de pena, nostalgia, cierta angustia y al mismo tiempo alegría pensando en lo beneficioso para su desarrollo como persona. Pero en lo que realmente pensaba, era en el tiempo perdido por lo que había podido enseñarle hasta esa fecha en la convivencia diaria, tiempo que no se podría recuperar.

Con la perspectiva de los años, me doy cuenta de que realmente no es así, uno puede seguir influyendo, mas que educando durante años. Con el paso del tiempo y aunque uno quiere que sea de otra manera, no cabe mas que dedicarle mas y mas tiempo a la familia que uno ha formado sobre todo cuando se añaden, nueras y nietos.


Todavía esta uno pensando en los planetas, cuando de repente aparecen las “Estrellas”. Es increíble pensar que una criaturita de meses pueda ser el centro de atención de toda la familia y brillando con luz propia.


Había oido hablar a otros abuelitos de sus nietos, de sus progresos día a día, de su belleza y de su inteligencia, pero cuando a uno le toca pasar esa etapa me doy cuenta de que soy uno mas. Como decía una amiga nuestra cuando hacíamos algún comentario al respecto, “Como me ves, te veras”. Lo cierto es que estos bebes son regalos del cielo y monopolizan la atención durante mucho tiempo. Que enorme alegría es tener un nieto cuando todo va bien y que gran diferencia a las sensaciones de cuando se tiene un hijo.

Otro capitulo astronómico que utilizo para bromear con los amigos, son los “Agujeros negros”. Cuando tras años de compartir aficiones, reuniones, fiestas, momentos de gran alegría, risas de dolor de panza y episodios de ni comentar y algunos de tus amigos desaparecen y no precisamente por enfados, roces o desavenencias es porque están bajo la influencia de los agujeros negros.


Mis hijos le llamarían “zona de confort” pero a mi me gusta mas el otro nombre. Concretamente yo lo utilizo para referirme al pueblo donde viven algunos. Es como si no pudieran abandonar su zona por miedo a peder sus lazos con el.


Creo que con el paso de los años la inercia de hacer las mismas cosas todos los días nos pesa demasiado y realmente tanto viajar como hacer cosas nuevas, desplazarse, etc supone un pequeño estrés que el envejecimiento mental nos inclina la balanza para movernos en círculos cada vez mas pequeños. Por eso, tras una llamada para invitar a alguna nueva actividad declinan con cualquier disculpa siempre les contesto que es por la fuerza de atracción del agujero negro.

Por último, aunque en buena ley debería ser lo primero, es para reivindicar la palabra “viejo”. Lo dejé para el final porque cuando uno llega aquí tiene tantas cosas que contar y ademas con exceso de imaginación como es mi caso, que seguro me extendería dema-siado.


El viejo tiene muchos conocimiento aunque no tenga formación, simplemente por la experiencia que se atesora con el paso de los años. Así lo corrobora el refrán “Sabe mas el diablo, por viejo que por diablo”. Con los años uno lo comprueba.


La experiencia vale mucho y es algo que no pueden tener los jóvenes. Si uno llega a viejo es porque podido vivir la vida con todo lo que eso conlleva, alegrías, tristezas y vivencias de todo tipo.


La palabra viejo se asimila a la última etapa de la vida, y es cierto, y a que desde el punto de vida biológico la muerte esta mas cerca, y es cierto, pero esto no implica que uno sea menos feliz a esta edad, creo que al contrario. El viejo tiene los pies en la tierra (como dicen los ingleses “down to earth”, se ve que de viejos se asimilan los pensamientos) porque tanto los fracasos como los acierto te hacen ser mas cauto.


Ser viejo implica que uno tiene muchos años, sin mas, y se puede tener el espíritu joven, pero esto no tiene nada que ver. Los años cumplidos ponen a uno en su sitio. Cuando aparecen ciertos dolores reumáticos hay gente que dice que es “por el tiempo” y efectivamente es por el tiempo que hace que nacimos.


Y para terminar quiero recordar a mi papá que nos dio ejemplo hasta en la muerte a los 69 años. Era médico y tras la consultar por sus dolencias a un colega y amigo, le realiza-ron unas pruebas en esa misma mañana le diagnosticaron cancer. El pronostico fue de 6 meses de vida con tratamiento y 6 meses sin tratamiento. El optó por no someterse a quimioterapia.


Aquel día de vuelta a casa, le comentó a su nuera, mi mujer; Doy gracias a a Dios porque he tenido hijos y he conocido a mis nietos y una vida muy feliz. No volvió a hablar de su enfermedad ni a quejarse.

Nota de Humanos de Costa Rica: el autor es español, nació y vive en Galicia, tiene familia en Costa Rica y un profundo amor por nuestro país el cual visita casí todos los años desde hace décadas, interpreta además una versión de "Soy Tico" que pone los pelos de punta.


Si al leer esta historia reflexionó, se inspiró o se motivó, compártala por favor con sus amigos y familiares, esparzámos buenas vibras, viralicémos optimismo.

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