• Humanos de Costa Rica

Persevera y Vencerás


Completar La Tercera etapa de La Carrera Más Dura del Mundo marcaba para nosotros un enorme sentimiento de orgullo, positivismo y una emoción incontenible.


“El famosísimo” Bear Gryls nos acababa de visitar en el Campamento 3 para felicitarnos por nuestro excelente desempeño y a la vez asegurarnos que la siguiente (Etapa 4) sería la más dura y, por ende, la más importante de la Competencia, y que si el Team Costa Rica lograba llegar a Campamento 4, nuestra probabilidad de terminar este EcoChallenge Fiji estaría prácticamente garantizada.


Sin embargo, la Etapa 4 también nos presentaba una gran incertidumbre y preocupación… Verónica, nuestra ¨mujer de hierro¨ había sufrido una caída fuerte de su bicicleta durante un entrenamiento del Team (tan solo 5 días antes de iniciar el Ecochallenge!), que le causó una lesión en su pecho y hombro izquierdo.


Debido a esta lesión, su fuerza para escalar no sería la misma…y la temida Etapa 4 iniciaba con la escalada vertical en cuerdas de la catarata más alta de Fiji, la famosa Vuwa Falls! Con su impresionante altura de más de 365 metros, esta catarata ha cobrado la vida de más de un hombre intrépido que intentó escalarla y por ende es conocida localmente como ¨the widowmaker¨ (o la creadora de viudas…)

Preparamos nuestros equipos de escalada y de rescate reglamentarios, así como todos los alimentos, provisiones y equipo de seguridad para las siguientes 60 horas (tiempo que calculamos nos tomaría completar la temida Etapa 4 y llegar al Campamento 4, basados en la distancia y disciplinas que afrontaríamos…) y nos despedimos de amigos y otros competidores que aun se preparaban. Eran las 11am.

Con tan solo minutos de haber iniciado nuestro recorrido, bajo un calor insoportable y una humedad asfixiante, nos percatamos de lo complicadas que serían la navegación y orientación requeridas para lograr encontrar las míticas Vuwa Falls.


Ya habíamos escuchado en el Campamento 3 que varios de los mejores Teams del mundo se habían extraviado en la jungla, durante horas, tratando de dar con su ubicación y varios (en su pánico y total desesperación) incluso habían optado por ser rescatados por la organización y, por ende, ser descalificados y retirados de la competencia…

Optamos entonces por tomar esta sección con mucha calma, y Sergio (nuestro orientador) tomó todas las precauciones para no cometer errores. Fuimos además muy afortunados, pues algunos locales del pueblo habían salido en ayuda de los equipos extraviados, lo cual aprovechamos siguiéndolos en algunos tractos y también preguntándoles acerca de las múltiples formas de aproximarse al objetivo.

La organización le había prohibido a los locales acercarse a las Vuwa Falls, por lo que solo nos pudieron ayudar en un tramo corto y el resto fue una labor de equipo sumamente complicada para, finalmente, atinar con las imponentes cataratas.


Arribamos al pie de Vuwa cerca de las 6pm, cuando ya la luz empezaba a dejarnos, lo cual complicaría nuestro ascenso y la temida sección de cañonismo (travesía dentro del cañón del río Vuwa) que seguía… Nunca (ni en nuestras peores pesadillas) nos imaginamos lo que nos esperaba!

Ágilmente preparamos todo el equipo de escalada, tratando de iniciar el reto lo antes posible para aprovechar la poca luz natural que se nos escapaba con cada minuto. Aquel temido momento había llegado…¿lograría Verónica escalar por sus propios medios los 365 metros verticales (que había tomado en promedio 5 horas a los equipos, y de día!)??

Esta sería la única actividad del Ecochallenge donde cada competidor tendría que valerse por si solo, pues era imposible asistir a otro, mientras se colgaba de las cuerdas… por este motivo, opté por ayudarle a Verónica de la única forma que pude: quitarle todo el peso de su maletín y dejarle solamente el agua, para que la faena le fuera al menos un poco más fácil.

Cada uno se aproximó a una cuerda libre al pie de las cataratas, nos dimos un último abrazo de aliento y fortaleza y partimos con la fe y positivismo que nos caracteriza como el Team Costa Rica. ¡Era ahora o nunca! Con los tacos de frente! Para atrás ni para agarrar impulso!


A menos de 1 hora de iniciar mi ascenso, logré alcanzar la cumbre, para el asombro y perplejidad de los jueces del punto de control, quienes con ojos incrédulos me preguntaban ¨ Cómo has logrado llegar aquí tan rápido: de noche y con esta lluvia?

Ah sí, además de que se nos hizo de noche casi inmediatamente, para peores, también empezó un diluvio (como es característico en Fiji….).


“Pues, les contesté, es que la escalada es lo mío: amo esto y pensé que entre más rápido pudiera llegar a la cima, más tiempo tendría para descansar y luego así poder ayudar, más adelante, a mis compañeros”.


La cima de Vuwa Falls era otro de los puntos en donde obteníamos un medallón más (el 4to), y con la emoción de un niño en Navidad, metí la mano en el tazón de los medallones y tomé uno! Qué sensación tan indescriptible! El medallón decía ¨Highlands¨ (Tierras Altas).


Como no tenía idea cuánto les iba a tomar escalar a la cima, no perdí tiempo y preparé varias comidas deshidratadas para alimentarlos a su llegada, puesto que sin duda, estarían hambrientos y con ganas de un descanso más que merecido! Inmediatamente encontré un rinconcito bajo el toldo del equipo médico y caí dormido…

No sé cuánto tiempo dormí, pero de repente, una a una, pude escuchar las voces de mis compañeros llamándome. Me incorporé para recibirlos en un espacio seco bajo el toldo, en donde podrían comer y descansar antes de continuar con el siguiente reto.


La alegría del Team se sentía al celebrar el hecho de que Verónica (a pesar de sus limitaciones y del intenso dolor que cada metro de ascenso le provocaba), lo había logrado, gracias a su inmensa resiliencia, fortaleza y determinación!


Una vez que el Team estuvo reunido, retomamos las fuerzas y emprendimos la travesía navegando río arriba en el cañón, sin mucha certeza de lo que nos encontraríamos más adelante…

El río, aunque de poca profundidad en su mayoría, resultó ser extremadamente difícil de sortear, pues además de que teníamos que ir contra la corriente, las piedras estaban cubiertas de un alga resbalosa que hacía de cada paso un gran reto, y aquí comenzaron los problemas…


Al ser de noche y lloviendo incesantemente, la visibilidad era mínima y esto, aunado a lo resbaloso del terreno, al gran peso de nuestras mochilas y al cansancio acumulado, nos causó inevitables y constantes caídas aparatosas, las cuales nos provocaron muchas heridas en las piernas, además de ampollas en los pies, moretes, y lesiones de todo tipo.

No obstante, avanzando unidos y ayudándonos mutuamente cuando fue necesario, avanzamos durante varias horas, venciendo muchos obstáculos en la navegación y el terreno, incluyendo el escalar otras cascadas de menor tamaño y varias pozas profundas, las cuales tuvimos que nadar para poder continuar por este río encañonado que no nos daba mas opción que mantenernos inmersos en su cauce.


Después de unas 5 horas de batallar para llegar al final del cañón, nos recibió otro circuito de cuerdas altas que según habíamos entendido, marcaba el final de esta masoquista pesadilla… qué equivocados estábamos!!

Al otro lado de esta sección de cuerdas altas nos topamos con lo que parecía un gran lago, y de inmediato empezamos a consultar los mapas de carrera y las indicaciones para averiguar de qué se trataba esto…


Era la 1 de la mañana (del 5to día de competencia) y estábamos exhaustos, hambrientos, empampados, temblando incontrolablemente y tratando de vencer el ¨monstruo del sueño¨ (así lo llamamos en estas carreras pues es algo sumamente difícil de vencer…).


No era momento de “tener” que zambullirnos en otra poza (la cual parecía interminable pues de noche no lográbamos ver su fin…). Pero al consultar con el equipo de expertos encargados del curso de cuerdas, nos confirmaron nuestro mayor temor: tendríamos que nadar no solo esta poza, sino que prácticamente incontables lagos hasta dar con el fin de este estancado y tortuoso río!!

Dios mío, esta realización nos cayó a todos como una tonelada de ladrillos, que vino a sepultar nuestras esperanzas de que hubiera alguna forma de buscar camino por las orillas, en aras de evitar esta descabellada opción… Para peor de males, las aguas de estas pozas inmensas, al estar estancadas, tenían una temperatura congelante!


Más adelante nos enteraríamos que esta sección del Ecochallenge fue la que causó que la mayor cantidad de equipos se retiraran, a causa de la hipotermia extrema que puso sus vidas en riesgo de muerte!


Sin más…temerosos por la absoluta incertidumbre de lanzarnos al vacío congelado de la noche, uno a uno empezamos a hiperventilarnos, respirando fuertemente, para tratar de aumentar nuestro calor corporal antes de afrontar esta barbaridad…

Como si fuera poco tener que nadar en aguas gélidas, teníamos, además, cargar con nuestras enormes mochilas llenas de equipo (yo aun cargando con todo el de Verónica…).

Es imposible describir en palabras el horror que vivimos durante las siguientes 8 horas, entrando y saliendo de estas pozas congeladas, sin una idea clara de la distancia y el tiempo que esto nos tomaría, con la mente nublada y el cuerpo ya inerte por congelamiento, sin más remedio ni opción que seguir adelante…


A lo largo del recorrido pudimos ver a varios otros equipos que, en su desesperación, habían optado por dormir a orillas del río, lo cual resultó ser la peor decisión, pues una vez en estado de hipotermia, el peor enemigo es detenerse pues el calor corporal baja aun más y puede llevar a la muerte. La mayoría de estos, no tuvieron más remedio que llamar por ayuda y ser evacuados y eliminados del Ecochallenge…


Finalmente, a las 6 de la mañana, luego de 12 horas sin detenernos por un solo segundo, el Team Costa Rica logró llegar al final del río Vuwa y a la siguiente transición, donde el equipo médico nos esperaba con tratamientos anticongelamiento, alimentos calientes y un área para descansar.


Nuestro estado físico era, por supuesto, deplorable, y no tuvimos fuerzas para celebrar este inigualable logro que habíamos alcanzado, gracias a que nos mantuvimos unidos, perseverantes, siempre positivos y determinados en representar a Costa Rica en el EcoChallenge, la Competencia más Dura del Mundo!

Nota de Humanos de Costa Rica: esta es la quinta historia de esta semana en celebración de la Independencia.


Son historias de personas que dejan todos los días muy en alto el nombre de Costa Rica y que con su esfuerzo nos demuestran que todo es posible.


Quisimos cerrar esta semana de celebración de la Independencia con la historia de este equipo que representó a Costa Rica en esta competencia de aventura que esta reconocida como la más dura del mundo.


No importa la actividad que practiquemos, no importa la meta que nos pongamos o el reto que tengamos en frente, su mensaje es muy poderoso y sus lecciones mas válidas que nunca para estos tiempos en que vivimos:

  • ¡Es ahora o nunca!

  • ¡Con los tacos de frente!

  • ¡Para atrás ni para agarrar impulso!

  • ¡Hay que lograrlo con inmensa resiliencia, fortaleza y determinación!

  • ¡Persevera y vencerás!

Celebramos en esta semana a todas las personas que día a día se esfuerzan por conseguir sus sueños y llevar un mejor bienestar a sus familias, la independencia se mantiene esforzándonos y dando lo mejor de sí cada día..


Si al leer esta historia se inspiró, motivó o reflexionó, compártala por favor con sus amigos y familiares, esparzámos buenas vibras, viralicémos optimismo.


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