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Para el Arte, 80 Años no son Nada


Se llama Ana Teresa Antillón Montealegre pero los que la queremos y admiramos le decimos Mima, apodo que le asignó su hijo Gonzalo cuando estaba pequeñito. Mima nació en Julio de 1940 y como muchas de las chiquitas de aquella época, estuvo en la Escuela Perú y el Colegio de Señoritas.


Esta maravillosa pintora nos cuenta que empezó a dibujar muy chiquita, que le encantaba estar haciendo muñequitos y que le encantaba dibujar bailarinas de ballet.


Durante sus años de escuela tuvo una maestra de dibujo que le elogiaba sus trabajos, muchos de los cuales tomaban vida en su "cuaderno de vida" el cual se usaba en aquel entonces.


Anita, como la llaman sus amigos y primos, solía visitar a su amiguita Ana Cecilia, en esa casa en el centro de San José, frente a la iglesia del Carmen, ahí se enamoró de los lápices de color Prismacolor. La mamá de su amiga dibujaba con ellos, el que más le gustaba era el dorado con el que la señora, que pintaba lindísimo, trazaba los contornos.

Fue tanta la ilusión, que al graduarse de sexto grado le pidió a su abuela que le comprara una cajita de esos lápices. La famosa caja costaba 36 colones y tenía eso, 36 colores, un colón por cada lápiz, suma considerada altísima en 1952. Pero como toda buena abuela, le regaló sus colores. Hoy día su hija Nana, tiene también sus Prismacolor, definitivamente, lo que se hereda no se hurta.

Ya estando en el colegio su primera profesora de artes, Marta Guerra le comentó a la mamá de Mima - "esa muchachita tiene una gran disposición para el dibujo y un gran sentido del color, eso hay que fomentárselo". Luego de esa profesora llegó la niña Lupita González quién la acompañó en el proceso de crear sus primeros cuadros, cuadros al óleo y con tizas pastel, con ella pulió y aprendió la técnica.

Tomó varios cursos libres en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica que le enseñaron de cerámica, mosaico y de vitral. Fue pasando así por diferentes manifestaciones del arte incluyendo la acuarela, la cual tuvo el honor de aprender de otra gran artista llamada Ana Gricelda Hine.


Según entendemos el acrílico y el óleo son sus favoritos, aunque ahora trabaja más con pintura acrílica.

Mima rompió moldes sociales cuando en 1965 comenzó a trabajar como dibujante comercial en una agencia llamada Publicentro en Barrio Amón pero su mayor logro en el diseño gráfico vino de su experiencia en IPC, una innovadora agencia conformada solo por mujeres.

El diseño la absorbió por muchos años llevándola incluso a ganar un premio por su desempeño en una campaña de la Volvo. Cabe mencionar que por aquello años los anuncios impresos eran hechos casi en un 100% a mano, solo se podía contar con fotografías como referencia y el resto se dibujaba.


Esta extraordinaria mujer y su mundo de colores llevan ochenta años de coexistir y siguen tan cercanos como el primer día. Su tenacidad, su realismo mágico dibujado y su talento innato, nos inspira y nos recuerda que seguir a nuestros corazones nos lleva a lugares coloridos, maravillosos e insospechados.


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