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Zarandéados como si Fuéramos Trigo


Una foto habla más que mil palabras, y esta foto de mi hijo Sebas, que fue tomada un domingo por la tarde, mientras estaba sentado en el asiento delantero del vehículo, es el mejor ejemplo.


Sebas escucha y va siguiendo la oración que hacían nuestros líderes pastorales al frente de la Iglesia en donde nos congregamos. Su carita evidencia cómo en nuestro equipo familiar hemos enfrentado seis meses de algo que le dio un nuevo brillo a nuestras vidas…


Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe”. Esto fue lo primero que paso por mi mente cuando nos enteramos del primer paciente con COVID 19 en nuestro país; y me pregunté: ¿Acaso habrá entre nosotros personas mejores que Pedro? De inmediato me respondí a mí mismo: “podemos estar cerca, pero no creo que lleguemos a su altura”.


Así que de inmediato dije: “¡Si Jesús permitió que satanás zarandeara a Pedro, por qué no habría de permitir que esta humanidad pase por donde hemos pasado y por lo que nos espera por pasar!”, recordé entonces que la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve, y allí, en ese momento, es como inicia esta gran aventura.

Soy asesor inmobiliario y consultor de negocios para PYMES. A inicios de marzo y aun hoy, todos mis colegas afirman que los tiempos son duros; que no hay trabajo; que nadie los contrata; sin embargo, mi fe me inspira que desde el día uno de esta pandemia, la forma como me imagine todo, fue un hecho: el 90% de mis colegas tendrían temor, incertidumbre, falta de confianza al hacer negocios; así que estamos frente a la oportunidad de hacer cambios, de reinventarnos y proponer formas de hacer negocios desafiantes. Decidí fijar en mí la idea de que mis clientes pensaran que estaba loco, y cuando eso sucedió, dije: “estamos innovando”.


Los clientes aceptaron propuestas que antes del COVID 19 no nos hubieran aprobado, invertimos más en pauta publicitaria, dimos valor agregado y con esto, más horas de servicio a nuestros clientes compradores y arrendadores.


Estos a su vez nos recomendaron con más amigos y colegas, y para hacer la historia corta, en seis meses hemos facturado lo que facturamos en 18 meses de ventas. ¿Cómo se llama esto? La foto de mi hijo Sebas lo dice: creer, tomar las cosas con calma, cerrar los ojos y pensar, pedir la mano a otros que saben más que nosotros para que nos dirijan, para sentir apoyo, y sobre todo, para disfrutar cada etapa de las que nos toca vivir.

Pero aun hay más; hemos aprendido a darle gracias a Dios cada vez que vamos al supermercado y porque tenemos dinero; porque existen productos para comprar. Hemos aprendido a ser solidarios, a compartir con los que no tienen, a no tener miedo de tomar el teléfono y llamar a nuestros conocidos y preguntarles cómo la están pasando económicamente, a ser tolerantes.


Pasar 24 horas con las mismas personas al inicio fue difícil, pero aprendimos a tener empatía, a darnos cuenta de lo imprescindibles que son las teachers de nuestros hijos, y la paciencia que ellas tienen para con ellos; disfrutamos de cosas tan simples como escuchar el sonido de las aves por las mañanas cuando todo está en silencio, porque solo circulan placas 1 y 2.

Así que, ¿cómo creen ustedes que mi hijo menor, mi esposa y yo vamos a recordar este tiempo? Claro que sí, como el tiempo en el que las familias se empezaron a dar cuenta de que tenemos esposas, esposos, hijos, abuelos y padres. Que es lindo salir y pedir una pizza y comerla en el vehículo a la orilla de un río con un árbol que nos dé sombra; como el tiempo en que olvidamos las presas de los carros; en el que recorrer 10 km ¡ya no equivale a 90 minutos sino a 15¡ El tiempo en el que podemos tomar el desayuno sin correr!

Si usted la está pasando mal económicamente porque se quedó sin empleo o perdió su negocio o su empresa, recuerde que aun tiene lo más sagrado, que es el talento que Dios le ha dado, úselo, regálele sus servicios a alguien, es mejor que quedarse en casa sin hacer nada, y le puedo prometer, que si tiene fe y ayuda a otros aun cuando la está pasando mal, solo caerán bendiciones para usted y su familia.

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