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¡No me rindo!


No sé si ustedes han sentido en ocasiones que el mundo les cae encima, por algunas situaciones dolorosas o resultados no logrados y otros momentos en donde tienen los súper poderes para encontrar la solución necesitada.


Y es que se nos somete constantemente a retos, algunos de los cuales tenemos control y otros no; estos últimos nos angustian, entristecen, irritan, nos hacen perder la paz, aunque al final nos dejan un gran aprendizaje, si queremos que así sea.


Fui una niña muy enfermiza, mi nacimiento fue un poco traumático. A los dos años enfermé de tosferina, varicela y luego empecé a padecer de asma crónica hasta los 15 años. Siempre he sido muy inquieta, me encanta la gente, la naturaleza, descubrir nuevas sensaciones, participar en todo lo que pueda y especialmente he sido muy juguetona y risueña, lo cual de niña me provocaba crisis de asma y constantemente sentía que me iba ahogar. Esto me angustiaba y bueno, tuve que aprender a vivir así y como recompensa me ayudó a ser una persona sensible ante la enfermedad y la tristeza de los demás.


Más recientemente viví algo muy doloroso que aún estoy procesando, la muerte de mi compañero de sueños con quien disfruté de bellos momentos durante 27 años y formé una hermosa familia, que ha sido mi soporte y mi motor.

Por qué les comparto esto, bueno, pues porque he aprendido que no todo es fácil, que nadie tiene asegurado el mañana, que mucho puede cambiar en un instante; me ha pasado a mí y lo estamos viviendo muchos con esta pandemia.

"Creo firmemente que absolutamente todo tiene un propósito, un aprendizaje, una intención y que, el tiempo va curando esas heridas que creemos no podrían sanar."

Creo firmemente que absolutamente todo tiene un propósito, un aprendizaje, una intención y que, el tiempo va curando esas heridas que creemos no podrían sanar. Es esa la razón por la que intento enfocarme menos en mi dolor o mis miedos y más en ese sentimiento retador que me motiva a buscar soluciones, a dar lo mejor de mí con los recursos y posibilidades que tengo en cada momento, claro algunas veces debo aceptar lo que ya no puedo cambiar.

Un gran aprendizaje ha sido el entender, que venimos equipados con sentimientos que debemos permitirnos vivir pues son muy humanos y de gran valor, también traemos una cajita de soluciones, habilidades, capacidades, como queramos llamarlos, que en lo personal utilizo constantemente a mi favor, para sobrellevar esos momentos incómodos de la vida. Es importante no olvidar el apoyo de las personas que nos aman, en esos momentos que sentimos que ya no tenemos fuerza.

Aunque mi vida tomó un rumbo diferente al que tenía visualizado, hoy puedo decir que soy muy feliz, siento una gran plenitud, le agradezco a Dios por mi familia, por quienes han estado a mi lado y por todas las enseñanzas aprendidas.



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