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Marquemos la Diferencia


Vivo desde hace 13 años en Shanghái, China. Me fui de 19 años a estudiar y terminé quedándome, fundé una pequeña empresa, conocí un mexicano de quién me enamoré y nos casamos hace 4 años en Costa Rica y Shanghái.

Un sábado, yo tenía 25 años en ese momento, en pleno verano y con 40 grados de temperatura, tomábamos una cerveza cuando recibí una llamada que cambiaría mi vida para siempre.

"...recibí una llamada que cambiaría mi vida para siempre"

Semanas atrás un gran amigo en Beijing me comentó sobre una tica que estaba muy enferma en cuidados intensivos en una ciudad llamada Hangzhou, capital de la provincia de Zhejiang, a 3 horas de Shanghái. Me pidió si yo podía ayudar a su familia y amigos porque no sabían por dónde empezar, nunca habían visitado China, no conocían la cultura, como llegar a Hangzhou ni tampoco se podrían comunicar en el hospital. Sin pensarlo les ayudé y naturalmente esta historia se convirtió en parte de mí, me involucré de lleno.

Al pasar los días su condición se ponía cada día más crítica, ella necesitaba un antibiótico que no estaba disponible en ese preciso momento en China. Llamé a un amigo doctor y de pura casualidad su amigo era el dueño de una casa farmacéutica en Taiwán que producía el antibiótico que necesitábamos, de hecho, nos lo regaló.

Sin embargo, enviarlo a China implicaría largos trámites administrativos, entonces una persona se ofreció a volar a Taiwán para traerlo y finalmente logró llevarlo al hospital en Hangzhou donde ella estaba internada.

"¿Necesitan ayuda?

Cuando me llamaron aquel sábado me dieron la noticia que temía, ella no estaba bien, de hecho, le quedaban literalmente horas de vida. Inmediatamente le pregunte a su amiga: “¿Necesitan ayuda?” y entre lágrimas me dijo que sí, no tenían a quien más recurrir, no sabían cómo comunicarse con los doctores en estos últimos momentos tan críticos y mucho menos afrontar el balde de agua fría que pronto se venía encima.

En 4 horas estaba en la UCI del hospital en Hangzhou. Salude a su familia y dos amigos como si fueran la mía, pese a que era la primera vez en mi vida que los veía. Su familia me pidió que hiciera la traducción a los doctores de las preguntas más dolorosas que se puedan imaginar, era cuestión de tiempo.

Me senté fuera del cuarto a esperar, todos se quedaron con ella adentro. Una enfermera se me acercó, me abrazó y se puso a llorar. Ella sí podía comunicarse conmigo, me dijo que era demasiado joven para irse, tenía 32 años. Inmediatamente le pregunte por el antibiótico, abrió una gaveta, me lo enseñó y me dijo, “es demasiado tarde”. Era increíble para mi pensar que ante mis ojos estaba la cura que ella necesitaba desesperadamente, pero que había llegado días, incluso horas tarde. Unos minutos después ella falleció.

"...lo sentí como si fuera mío, jamás lo olvidaré"

Las horas y días que siguieron fueron lo más difícil que he vivido en mi vida y no puedo imaginar para su familia y amigos. Tramites y formalidades que parecían casi imposibles y al mismo tiempo un dolor tan ajeno a mí, pero a la vez tan real, lo sentí como si fuera mío, JAMÁS lo olvidaré.

Tenía que regresar a Shanghái a trabajar y estaba muy acongojada de tener que dejarlos solos luego de todo lo que había sucedido. En lo que solamente puedo describir como una confabulación del Universo, el día antes de regresarme, increíblemente me topé en la calle, en una ciudad del tamaño de una tercera parte de Costa Rica y en ese momento con 6 millones de habitantes, a un tico que yo conocía quién inmediatamente acepto mi petición de acompañarlos y ayudarlos luego de mi partida.

"...hay mucha gente que necesita ayuda, usted puede ser quien marque la diferencia en la vida de alguien más..."

Esa experiencia me dejo enseñanzas muy importantes, pero quiero compartir una en especial en esta época de COVID-19: ayudémonos entre nosotros, no importa si nos conocemos o no, dejemos de pisotearnos y siempre tratemos de hacer lo mejor que podamos para los demás sin esperar nada a cambio ni tampoco ningún reconocimiento. Lo gratificante es el sentimiento con uno mismo, hay mucha gente que necesita ayuda, usted puede ser quien marque la diferencia en la vida de alguien más, y eso no tiene precio.

Nota de Humanos de Costa Rica: estos eventos sucedieron hace ocho años, antes de publicar esta historia la autora la compartió con los familiares y amigos para su aprobación.


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