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Amores Permanentes


Desde que tengo memoria la danza ha sido mi roca. Encuentro en ella un dulce consuelo que solo me lo provoca la cadencia del ritmo. Sin embargo, no sabía cuánto me podía sanar hasta el día en que murieron mis dos hijos; Noah y Gael eran gemelos idénticos, recuerdo que casi desvanezco cuando escuché la noticia de que eran dos. Si pudiera volver atrás, haría algunas cosas diferente, pero y ¿quien no? Cada uno baila con su presente a como puede; tejiendo sus hilos de amor, dejando huella en todas partes.

"La danza me acompañó en el embarazo, me abrazó en las noches de incertidumbre, iluminaba mis ojos cuando tenía la oportunidad de contemplarla."

La danza me acompañó en el embarazo, me abrazó en las noches de incertidumbre, iluminaba mis ojos cuando tenía la oportunidad de contemplarla. Noah y Gael crecían, se hacían fuertes, se alistaban para nacer, hasta que quince días antes de su programada cesárea, durante un ultrasonido, escuché las palabras más dolorosas de mi vida: “Noah no tiene posibilidad de sobrevivir y Gael tiene un 30% de posibilidad de vivir, hay que sacar a ambos bebés de inmediato en una cesárea de emergencia” Yo no podía procesar nada, estaba sola, además “así no era como tenían que nacer”… Solo quería que alguien me despertara de esa pesadilla.

Pero no fue un mal sueño; Noah murió, y a las doce horas de haber nacido, se fue con él su hermano gemelo Gael. Recuerdo mirar el techo de ese hospital toda la noche sin poder llorar, ni dormir, ni gritar, completamente inerte. Me sentía sola, pero irónicamente estaba rodeada de mujeres embarazadas. Ellas no tenían ni idea de lo que yo estaba pasando, cada una ilusionada, tejiendo su propia historia de amor. La mía se había convertido en un horroroso nudo que nunca iba a poder desenredar. Además dolía desde lo más profundo, como nunca nada me había dolido.

"Me dejaba navegar por el enorme mar del dolor a como pudiera, apenas sobreviviendo… "

Fueron pasando los peores meses de mi vida y la danza permanecía a mi lado. Me envolvía su abrazo, me sostenía en los peores días. Era la única que me permitía llorar sin lágrimas y gritar sin gritos. Me dejaba navegar por el enorme mar del dolor a como pudiera, apenas sobreviviendo… y cuando estaba por naufragar, de alguna manera siempre me devolvía a la orilla. Quizás quedaba tendida en la arena casi sin aliento, pero viva.

"Es así como, nudo y todo, continúo día a día tejiendo mi extraordinaria historia de amor."

El arte me sanó de muchas maneras, aún continúa poniéndole bálsamo a mi corazón. La danza y yo caminamos juntas y no sé hacia donde me guía, pero a veces, cuando resiento que me tiende una sola mano, ella me recuerda que tengo dos más, esperando que las tome y continúe… a como sea, pero que persista. Que permanezca en lo que bien comprendo: el movimiento, el amor y también el dolor. Es así como, nudo y todo, continúo día a día tejiendo mi extraordinaria historia de amor.


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