• Humanos de Costa Rica

Doris Baila


Hace cuatro años me entró una llamada de una hija desesperada pidiendo ayuda, ya que su madre acababa de sufrir un derrame cerebral masivo. Imagínense la desesperación que cada uno de ustedes sentiría si su madre perdiera la capacidad de moverse de repente.


En cuestión de segundos, Doris pasó de ser totalmente independiente a estar acostada en una cama de hospital sin poder moverse.


Doris no podía sostener el propio peso de su cabeza, cuando hablaba se le escuchaba una sopa de palabras que no se le entendía. Doris tenía su cabeza totalmente girada hacia la derecha porque para su cerebro el lado izquierdo ya no existía.


Ni la familia ni los enfermeros ni los doctores presentes creían que ella iba a ser capaz de recuperar su movilidad. Lastimosamente, hay muchísimas familias que piensan que no hay esperanza después de un daño en el cerebro.


Hace muchos años se pensaba que después de sufrir un daño en el cerebro la persona no se iba a poder recuperar. También se pensaba que si alguien había sufrido un daño en el cerebro y ya había pasado mucho tiempo, ya sean meses o años, la persona había perdido su ventana de recuperación y no había esperanza. ¡Todo cambió!


Hoy quisiera compartir con ustedes que el cerebro sí es capaz de recuperarse. Y esta recuperación puede ocurrir minutos después de haber sufrido el daño cerebral o muchos años después. En otras palabras, nunca es tarde para empezar la estimulación.

Ahora sabemos la maravilla del cerebro que puede generar nuevas conexiones entre neurona y neurona después de un daño. Las neuronas que se mueren no se recuperan, pero las neuronas cercanas al daño pueden tomar la función de las neuronas lesionadas. Ahora sabemos que el cerebro es plástico y tiene la capacidad de regenerarse y a esto lo llamamos neuroplasticidad.


En este momento, la mayoría de ustedes aquí están generando nuevas conexiones al leer esta historia. Sin neuroplasticidad no tendríamos la capacidad de aprender nuevas cosas. Sin neuroplasticidad no podríamos aprender un nuevo idioma o aprender un nuevo deporte.


¿Ahora imagínense que se les olvide como caminar? ¿O como hablar? ¿O como vestirse?

La neuroplasticidad es aun más importante cuando la persona pierde la capacidad de realizar muchas de las actividades que todos nosotros tomamos por un hecho.

Acuérdense de Doris, una madre que no podía hablar, ni sentarse sola, que tenía el lado izquierdo paralizado, que no podía caminar y que necesitaba a seis enfermeros para movilizarla.

Su historia es una de las muchas que evidencian que el cerebro sí tiene la GRAN capacidad para reconectarse porque ¡HOY la historia de Doris es otra!


Nota de Humanos de Costa Rica: esta es la tercera historia de esta semana en celebración de la Independencia.


Son historias de personas que dejan todos los días muy en alto el nombre de Costa Rica y que con su esfuerzo nos demuestran que todo es posible.


Como nos explica la doctora el cerebro si tiene la capacidad de reconectarse, toma esfuerzo, tiempo, dedicación y terapia guiada por un experto, pero es posible. Celebramos en esta semana de independencia a personas como ella que hacen esto posible.


Si al leer esta historia se inspiro, motivó o reflexionó, compártala por favor con sus amigos y familiares, esparzámos buenas vibras, viralicémos optimismo.


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