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Conversaciones Matutinas


Mi rumbo en bici del hogar a la oficina con parada estratégica en la guardería –donde se queda mi hija–, es bastante transitado.


Depende de la hora a la que salga me topo al tren y siempre hay montones de buses, taxis, vehículos particulares y por supuesto mucha gente caminando hacia todos lados.


Un tramo de esa ruta lo hago sobre la ciclovía de la altura de sabana hasta el parque de Las Garantías Sociales; son alrededor de seis kilómetros de ida y otros seis kilómetros de vuelta. 


Me pasó en una ocasión que un señor chofer de bus, mientras esperábamos un semáforo en rojo abrió las puertas y me gritó: "la felicito muchacha". Muy sinceramente me quedé extrañada, pensé que iba a decir cualquier otra cosa, menos una felicitación. En mi mente, el señor, por alguna razón desconocida para mí, tenía que estar molesto con mi presencia, tal vez le estaba estorbando o que se yo...

Cómo el semáforo dura un rato en ponerse de nuevo en verde, nos dio tiempo de conversar y me dijo que llevaba más de una semana viéndome pasar todos las mañanas y que siempre trataba de alcanzarme y hasta ese día lo había logrado.

Me dijo que solo quería alcanzarme para felicitarme por andar en bicicleta, a pesar de las condiciones que él ve en la calle (inseguridad, calles en mal estado, la gente en motocicleta transitando hasta en las aceras, entre otros aspectos que ya no recuerdo), y que le parecía que iba muy cómoda y rápido y que pensaba que al rato algunas  personas  que me ven se podrían llegar a apuntar y hacer lo mismo.


Me preguntó –uno de los tantos que me ha cuestionado lo mismo– que si mi bicicleta era eléctrica y le aclaré que no lo era, y que si lo fuese seguro ahí si no me alcanza nunca ¡jajaja!  

De ese día me quedaron varias enseñanzas:

  1. Primero, es bueno no predisponerse ante las diferentes situaciones cotidianas. A veces damos por sentado que algo no muy agradable está a punto de suceder o que nos van a decir justo lo que no tenemos ánimo de escuchar y puede que sea solo eso, una impresión y una incorrecta, como sucedió en mi caso.

  2. En segundo lugar, todas las oportunidades son buenas para acercarnos y sentirnos mas gente, dejar la indiferencia a un lado y poder conversar sobre los temas cotidianos.

  3. Finalmente, me resultó sumamente grato ver cómo efectivamente con cada pequeña acción que hacemos logramos cambios, sino los vemos en los demás no importa, nos cambiamos a nosotras y nosotros mismos y con solo eso ya valió la pena el esfuerzo.


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