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Banquito, Mantel, Dibujos, Agradecimiento, Hortensias y una Deliciosa Comida


Charlie es videógrafo, aspirante a cineasta. La pandemia lo trajo de vuelta a Costa Rica, aún no sabe por cuánto tiempo. Estudia en el Centro de Capacitación Cinematográfica de México. Sigue en clases virtuales hasta que se pueda regresar. Hoy, en un Jimmy blanco, orgullosamente entrega comida.

Charlie reflexiona sobre lo que ha sucedido en estos meses y su relación con el negocio familiar: el restaurante Chubascos. "¿Cómo mantener un negocio familiar vivo en el 2020? ¿Por qué el restaurante tiene casi 40 años de existir?"

Y es que "lo peor siempre puede pasar". "El restaurante ha pasado por terremotos, pésima administración, platos mal servidos, números rojos, y ahora por una pandemia y lo que define su supervivencia no es un acto divino, ni tampoco una fuerza sobrehumana. Es la sencilla claridad del verbo RESOLVER. Siempre alrededor de la esquina está la solución a un problema. El ego no aporta nada, tampoco la desesperación"

"Si uno está convencido de que su producto es bueno, y que puede ser mejor, cualquier obstáculo puede ser superado. La plata viene y va, pero una receta de cheesecake deliciosa es permanente"

"Si no hay ventas, es hora de innovar. Siempre pensamos que dar servicio a domicilio desde Fraijanes de Alajuela al resto de la GAM era una locura" Bajar 17 kilómetros para llegar apenas al centro de Alajuela... qué difícil más allá con los recipientes de comida...

“La necesidad nos demostró lo contrario. No sólo nos dimos cuenta del valor agregado que ofrece la cocina auténtica servida en casa, sino que también nos encontramos con una nueva línea de ingreso. Sin apps, y sin motorizados, solo entre sobrinxs e hijxs de los socios y nuestros vehículos particulares, nos dimos a la tarea"

“Hoy yo repartí hasta Tres Ríos, Dani fue hasta Atenas. Y todo llega caliente, bien presentado, y delicioso." "Cada día agradecemos a la clientela que nos da retroalimentación para ver en qué fallamos y mejorarlo al día siguiente. Poco a poco, hemos logrado mantener el negocio activo".

Consciente de que "La comida entra primero por los ojos" rememora la idea del banquito con el mantel de flores ( ocurrencia fraguada entre Alejandro, su primo y Fiorella, su novia) " La idea era que no hubiera contacto ni con el piso, ni entre el cliente y el repartidor" y funcionó.

"También las ganas de que se viera mejor hizo que cada pedido fuera con el nombre del cliente, unos dibujitos, y un agradecimiento.”

La cereza del pastel es un ramito de hortensias.Esas humildes hortensias que entre más cortamos más se reproducen como si quisieran darnos un mensaje de aliento, de que no perdamos la esperanza. Verlas de vuelta en las fotos de whatsapp que nos mandan: en las mesitas de noche, los floreros, las mesas, nos llena de alegría. Ninguna es igual que otra.

Para Carlos el personal del restaurante no es un engranaje anónimo, es un conjunto valioso de seres humanos. "Sin ellxs los dueñxs no somos absolutamente nada. Sí, lxs socixs necesitan generar ingresos para vivir, pero de este negocio dependen sus empleados y sobre todo sus familiares. La decisión de continuar operando bajo esta situación tiene como fundamento la EMPATÍA.


Hoy se continúa trabajando con un horario reducido y con una cantidad de personas mínima para atender la incipiente demanda del servicio a domicilio, cuyo crecimiento será vital para la sostenibilidad del negocio, ya que con el aforo permitido del 50% los pocos días que se ha permitido abrir, no se sale.


Nunca es tarde para involucrarse. "Gracias a la pandemia del 2020, algunos de mis primxs y yo, estamos día a día aprendiendo y aportando a la recuperación del negocio. Sabemos que de esto solo saldremos mejor"


Siempre evadió involucrarse plenamente en la empresa familiar, hoy sin embargo se siente "absolutamente agradecido con todo lo que he aprendido. No solo estoy más en contacto con mi familia, sino que también estoy desarrollando conocimiento real y tangible. La necesidad es de las más grandes de las maestras. De todo corazón, le debo a mi familia el privilegio de acompañarla en esta misión".


El resumen de Carlos es esperanzador: "El mundo no se va a acabar, nada más está cambiando, como siempre. Aprovechemos para mejorarnos, si se puede. El tiempo nos dará los resultados".


Cada vez que un cliente paga por el envío que le llega en el Jimmy blanco, ese monto va íntegro para Charlie para solventar algunas de las necesidades de subsistencia de un estudiante temporalmente "en el exilio" ( y claro, pagar la gasolina que gasta en sus largos recorridos por todo San José)


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