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Abuelas que son Mamás


A mi Dios me chinea tanto que me dio tres mamás.


Una se llamaba Jenny, fue la que me parió. Ella murió muy joven, hace un año. Yo la llamaba tía. La otra es mi tía Mari, la que estaba soltera cuando llegué a la casa y me cuidó esos primeros años. Y digo llegué a la casa porque así fue como obtuve a mi tercera mamá: mi abuela materna, la que me educó. A ella le digo mami.


Un día, unas semanas después de haber nacido, tía Jenny pensó que no podía hacerse cargo de mí y me llevó a la casa de sus papás, en una finca en Chánguena de Buenos Aires.


¿Quién puede culparla por “abandonar” a su bebé? Ella era casi una niña, había quedado embarazada de un hombre muchos años mayor que ella y que ya tenía otros hijos. Lo que ahora llaman relación impropia pero antes estaba muy normalizado. ¡Gracias a Dios los tiempos cambian!


Mami es la mejor mamá del mundo. Aunque seguramente eso decimos todas y todas de nuestras respectivas mamás.


Ha sido mi confidente desde niña, mi consejera, mi apoyo incondicional. No importa qué tanto me equivoque o cuántas veces meta la pata, ella siempre está ahí para mí. Es abnegada, comprensiva, cariñosa, y daría la vida por sus hijos e hijas sin pensarlo dos veces. Por mí, especialmente. Supongo que así son todas las abuelas que cumplen el rol de mamás de sus nietas y nietos.


Mami tiene ahora 80 años, pero cuando me adoptó ya tenía 51. ¿Se imaginan? A los 51 años, con todos los hijos grandes, y que le traigan una bebé enfermiza y débil para criar. Una hija más después de haber crecido a doce.

Tía Mari


Sí, porque mami es de esas señoras de la vieja escuela que no tuvo otra opción más que casarse a los 15 y tener un montón de hijos. “Todos los que Dios quisiera darme”. Pasó por 16 embarazos y 12 llegaron a la vida adulta.


Además, lo más duro para ella fue haber tenido que enterrar ya a 2 hijos adultos: mi tío Guido y mi mamá biológica, tía Jenny. Y haber quedado viuda después de 47 años casada con un agricultor valiente, sin educación formal pero inteligente y generoso.


Cuando yo cumplí 12, un año después de que papi murió, decidí que quería ser locutora de radio y periodista. Pero claramente en mi pueblo no había universidades; así que mi mamá vendió todo lo que teníamos y construyó una casa en Pérez Zeledón. Gracias a eso, a los 15, pude empezar a trabajar unas horas a la semana en 88 Stereo, una emisora de radio que se convirtió en mi segunda casa y familia.


Un tiempo después, un empresario español y filántropo me dio una beca. Así que tomé mis maletas y me fui a San José a estudiar periodismo. Yo sólo había estado un par de veces, antes, en San José. No conocía nada y me aterrorizaba la capital.


Pero ahora que lo pienso: debió haber sido más duro para mi mamá. Ella ya estaba mayor, se había mudado a Pérez Zeledón por mí y yo la dejé por ir a estudiar la carrera de mis sueños.

Mi Primer Trabajo


Sin embargo, ella no se quejó nunca. Me llamaba cada día varias veces. Sabía los nombres de mis compañeros y conocía mis historias de memoria. Se preocupaba por mis calificaciones y me mandaba dinero para que viniera a verla una vez al mes.

Así que estudié y trabajé muchos años. 


En San José, hice experiencia y contactos. Amigos y amigas que se convirtieron en hermanos y hermanas. Jefas que fueron mentoras, y compañeros que son aliados. Con eso y un camión repleto de muebles, regresé a Pérez Zeledón a principios de 2020, justo antes de la pandemia.


Ahora soy consultora independiente de periodismo, gestión de prensa y RSE (de forma remota, gracias al teletrabajo), y puedo armonizar mi agenda para dedicarle tiempo a mami. Esa es mi prioridad.


Ella a veces se “pierde” mentalmente; me cuenta las cosas mil veces y olvida mucho de lo que le digo. Es sensible y llora por todo. Está casi completamente sorda y es usuaria de andadera porque hace un tiempo se quebró la cadera. Además, tiene diabetes.


Su piel delgada, es como un velo lleno de arruguitas y manchas… pero en su corazón yo sigo siendo lo primero.

Mami


Le encanta que le lea en voz alta, o que le prepare pasta para el almuerzo. Le gusta que hagamos una huerta o que le ayude a cuidar las matas que tanto ama. Se la pasa viendo novelas y rezando el rosario.


Y siempre cuando termino un texto o cuando doy una charla que queda grabada, ella insiste en escucharla y darme el visto bueno.


Verla envejecer ha sido sin duda la prueba más difícil de mi vida. Asumir que los roles están cambiando y que ahora debo cuidarla ha sido el cambio de chip más grande para mí. Aún estoy en proceso.


Creo que ninguna hija está lista para eso. En este país hace falta educación y apoyo para quienes compartimos la casa y la vida con personas adultas mayores. No se puede describir con palabras todo lo que una siente.


Pero, al fin y al cabo, darle calidad de vida a ella y construir una carrera exitosa al mismo tiempo que disfruto con mami cada minuto posible es lo más importante en este momento. Que ella se sienta orgullosa de mí igual que yo me siento de ella.


Después de todo, por más que me esfuerce nunca podré devolverle el 1% de todo lo que me ha dado tras haber aceptado, hace 29 años, ser mi abuela – mamá. 


Nota de Humanos de Costa Rica: cuando lanzamos esta iniciativa jamás pensamos que los más bendecidos seríamos nosotros mismos, sin embargo así ha sido. Tenemos la oportunidad de conocer todos los días personas extraordinarias como la autora de esta historia y su abuela - mamá.


Repasando un borrador de las primeras palabras que escribimos describiendo lo que queríamos lograr encontramos esto:


"Queremos compartir historias de humanidad de los ticos.  Todos tenemos vivencias de amor, esfuerzo, alegría, dolor, valentía, admiración, tristeza y esperanza que merecen ser escritas y leídas.

​Buscaremos ponerle una cara a las vivencias mas profundas que capturen el alma, esencia y diversidad de todos los costarricenses.

​Creemos que compartiendo las fibras más profundas de nuestra humanidad podemos ir tejiendo un lienzo que refleje la idiosincrasia costarricense"

Esta historia captura todo eso y más. Así que si le generó motivación, inspiración, admiración, reflexión o le ayudó a iniciar el día con una sonrisa por favor compártala con sus familiares y amigos, esparzámos buenas vibras, viralicemos optimismo.
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