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22 Sueños


Un día de setiembre del 2018, recibí esa llamada que te saca de un ciclo sin darte cuenta, yo con 19 años enfrentaba el reto más ambicioso que he tenido, ser profesora. 


Cuando sabía que ningún sueño era imposible, soñaba todos los días, entonces ¿por qué dejé de soñar?

Cuando tenía 2 años mi juguete favorito era una escoba, no para barrer, sino para simular que era mi micrófono y cantarle a mis padres. Tenía dos años y quería ser cantante.


A los 4 años mi juguete favorito era un jeep rojo de baterías, “quiero ser taxista y conducir durante toda mi vida”, pensaba. A los 6 años amaba las pinturas y las acuarelas, podía pintar todo con mis dedos. Tenía 6 años y quería ser artista.

Cuando sabía que ningún sueño era imposible, soñaba todos los días. Pero nos enseñaron que los músicos se mueren de hambre, que los taxistas ganan poco y que ser artista “no es una profesión”. No le echaré las culpas a nadie de haber roto esos sueños, porque la vida se encargó de enseñarme a despertar de ellos. Y hoy, no como profesora, publicista, informática sino como Tamara entiendo que “el corazón tiene el poder de la razón” como lo interpretó Pascal. Y que la verdadera razón por la que despertamos es para hacer realidad lo que soñamos.

Alguien dijo una vez, “que sólo podrás hacer realidad tus sueños, si cuando llega la hora, sabes estar despierto”. Y es así como lo aprendí, aprendí a soñar estando despierta. Tocando mi guitarra, escribiendo canciones que espero algún día publicar, escuchando a mi espíritu y tratando de que otros corazones aprendan de su poder creativo.

Hoy la vida me tiene esa misión de luz y me deja en claro que con tan sólo 22 años soy capaz de enseñar todo lo que sé a las mentes más creativas del mundo, los seres humanos, las más soñadoras y ambiciosas, porque todos tenemos aún esos sueños de pequeños, indestructibles. Quiero ayudarles todos los días a despertar y a enfrentar esos miedos, esa es la gran diferencia que yo quiero. No es mi obligación, es mi pasión. No es mi materia, es mi vocación.

Cuando tienen ideas, cuando lloran, cuando ríen, cuando callan, cuando hablan de más, cuando se enojan; son almas, tienen una historia, tienen un transfondo, tienen un insight. Siempre les digo que más allá de una figura, han construido un cohete, los llevará a donde ellos y ella sueñen su propia realidad. Dicen que he marcado su vida, ellos le han dado sentido a la mía.

Soy Tamara, tengo 22 años y quiero potenciar la manera en la que aprendemos los seres humanos. Soy publicista, informática, profesora. Aficionada a la música, los libros de filosofía oriental, la naturaleza, la fotografía, el ciclismo y la vida en meditación. Creo en nuestro espíritu y el poder de nuestra mente. Todo lo que pensamos es lo que somos. Y si lo que somos es amor para otros(as) el resto es historia.


Dejé de soñar, pero para hacer realidad eso que llaman “lo imposible”.



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