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20 Grados Bajo Cero



Parecía una idea genial dormir 3 días en las altas montañas del centro de Noruega en pleno invierno, en especial para un joven costarricense nacido y crecido en la calurosa provincia de Puntarenas, pero cuando tengo un objetivo en mente no puedo quitármelo de la cabeza. Organicé todo desde Costa Rica y aunque el frío no es nuevo para mi, ya que previamente he visitado y fotografiado en el ártico, esta vez iba a dormir por primera vez en la montaña, sin ninguna comodidad, sin calentadores, sin cálidas cobijas, sin electricidad y mucho menos cocina, todo para ir a buscar al "Musk Ox" un mamífero de la familia de los bovinos que compartió hábitat con los mamuts y tigres dientes de sable y que aun perdura en algunas colonias por todo el ártico del mundo.

"...o su parecido a los animales intergalácticos de la franquicia de Star Wars"

No sé si es su gran pelaje, sus cuernos únicos o su parecido a los animales intergalácticos de la franquicia de Star Wars, pero mi deseo de fotografiarlos en su hábitat natural y en el crudo invierno eran enormes. Emprendí mi viaje con casi 50 kilogramos de peso en equipaje entre tiendas de campaña, comida y equipo fotográfico y me adentré a las altas montañas del Parque Nacional Dovrefjell, donde luego de 4 horas ya estábamos instalando nuestra campamento.

Podría parecer fácil buscar una criatura gigante de más de 600 kilogramos, pero en medio de la nieve y a lo lejos no parecen más que unas grandes rocas, estos animales son relativamente tranquilos pero muy peligrosos si deciden embestir, viven en pequeños rebaños de varias hembras dominadas por un macho.

Ni bien terminamos de colocar todo nuestro campamento en un pequeño valle cuando empezamos a buscar a estos gigantes árticos, caminamos en la suave nieve con todo el equipo fotográfico a cuestas por unas 2 horas más y logramos encontrar al primer grupo de 15 individuos pero un poco lejos para unas buenas fotografías, luego el frío empezó a hacer de las suyas, desde el medio día estábamos a unos aceptables -9 grados centígrados, pero conforme se iba escondiendo el sol empezamos a sentir a -20 grados centígrados y ya sostener la mano en la cámara se me dificultaba mas, la ropa térmica hacía su trabajo pero aún así es bastante el viento, pero estos bueyes con sus grandes pelajes parecían muy felices con estas temperaturas.

"estuvimos en algún momento a 20 metros de un animal tan majestuoso"

El segundo día hicimos una caminata exhaustiva buscando a esta "piedras" vivientes y luego de una hora y media dimos con 3 machos solitarios, que estaban a una distancia muy decente, la regla número uno es respetar la naturaleza, pero fueron ellos los que empezaron a acercarse a nosotros al punto que estuvimos en algún momento a unos 20 metros de un animal tan majestuoso. A pesar de que la temperatura seguía baja no recuerdo haber tenido problema en pasar ahí con ese viento y esas adversidades por más de 1 hora fotografiándolos y lograr algunas de las fotografías más memorables de mi corta carrera como fotógrafo de vida silvestre. No hay frío que pudiera borrar esa sonrisa de mi cámara cuando vi las fotografías que había logrado.


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